Veta Serena
Minería tranquila en primera persona. El proyecto se decidió sin artista y sin animador, y eso obligó a que cada cosa que se ve y se oye saliera de código: la malla del terreno con oclusión por vértice, el pico, los faroles, los árboles que se caen cuando les cortas el pie, las partículas y el polvo. No hay una sola textura ni una sola fuente tipográfica en el repositorio, y los créditos lo declaran.
La excavación no rompe celdas enteras: se lleva un bocado esférico de roca, con celdas de 25 cm, para que el ritmo sea de unos veintiocho golpes por metro de galería. Incluye servidor autoritativo y capa de red propios.
Su arnés dejó de ser un recuento: ahora imprime las comprobaciones y los milisegundos de cada suite mientras corre, así que las 3.815 son una batería ejecutada y comparar su salida con la anterior es lo que caza las regresiones. De ahí salió lo más caro de la última tanda: seis millones y medio de celdas reservadas y puestas a cero en cada golpe de pico, que era una puerta de memoria disfrazada de puerta de tiempo.